domingo, 28 de diciembre de 2008

Galletas de la fortuna

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Unos tres mil millones de galletas de la fortuna se producen cada año, casi todas en Estados Unidos. Se sirven en restaurantes chinos en todo el mundo desde México y Gran Bretaña, pasando por Italia, India, Francia y Puerto Rico.
Pero hay un lugar donde las galletas de la fortuna están conspicuamente ausentes: China.
Ahora una investigadora en Japón cree que puede explicar la desconexión que ha dejado perplejos a los turistas en China desde hace mucho tiempo. Las galletas de la fortuna, dice Yasuko Nakamachi, son casi seguramente originarias de Japón.
Sus principales piezas de evidencia son las centenarias pequeñas panaderías familiares que hacían a mano galletas saladas oscuras de la misma forma, cerca de un templo en las afueras de Kioto. También ha encontrado muchas referencias a las galletas en la literatura y la historia japonesas, incluido un grabado de 1878 de un hombre que las está haciendo en una panadería; décadas antes de los primeros reportes de las galletas de la fortuna estadunidenses.
La idea de que las galletas provienen de Japón va en contra de lo que se pudiera pensar. “Estoy sorprendido”, dijo Derrick Wong, vicepresidente del mayor fabricante de galletas de la fortuna en el mundo, Wonton Food, con sede en Nueva York.“La gente las ve y las considera un postre chino, no un postre japonés”.

Nakamachi, una estudiante graduada de folclor e historia en la Universidad Kanagawa en las afueras de Tokio, ha pasado seis años tratando de establecer el origen de las galletas de la fortuna. Ha revisado miles de documentos y dibujos antiguos. También ha viajado a templos y santuarios en todo el país, realizando entrevistas para conformar la historia de la predicción de la fortuna dentro de los postres japoneses.
Nakamachi, que durante mucho tiempo ha tenido interés en la historia de los dulces y los bocadillos, vio su primera galleta de la fortuna en los años 80 en un restaurante chino de Nueva York.
Fue apenas a fines de los años 90, fuera de Kioto, cerca de uno de los santuarios shintoístas más populares en Japón, que vio la conocida forma en una panadería familiar llamada Sohonke Hogyokudo. “Eran exactamente como las de la fortuna”, dijo. “Tenían la misma forma y predecían la suerte”.

Las galletas eran hechas a mano por un joven que sostenía parrillas negras sobre una llama. Las parrillas contenían moldes redondos en los cuales se vertía la pasta, algo similar a una pequeña parrila de waffles. Pequeñas piezas de papel eran dobladas en el interior de las galletas mientras aún estaban calientes. Con esa visión, empezó la larga misión de investigación de Nakamachi.
Una visita a la tienda Hogyokudo reveló que las galletas que Nakamachi encontró ahí y en un puñado de panaderías cercanas difieren en algunas formas de las que se reciben al final de una comida con la cuenta. Son más grandes y más tostadas, ya que su pasta contiene ajonjolí y miso en vez de vainilla y mantequilla. Los papelitos de la fortuna no son metidos dentro, sino que son pellizcados por el doblez de la galleta. Sin embargo, la semejanza es innegable.

“La gente no se da cuenta de que esto es lo real, porque las estadunidenses son muy populares”, dijo Takeshi Matsuhisa mientras plegaba algunas galetas calientes.
Su familia ha sido dueña de la panadería por tres generaciones, aunque la tradición local de las galletas se remonta a mucho antes de la fundación de la tienda. Hace décadas, muchos dulces venían con papelitos de la fortuna dentro, dijo Matsuhisa.
“Luego, las compañías se dieron cuenta de que no era muy buena idea poner trozos de papel en los dulces, así que desaparecieron”, añadió. El temor de que la gente accidentalmente se comiera el papelito es un razón de que su familia ahora ponga el papel fuera de la galleta.
La panadería ha usado las mismas 23 frases de la fortuna durante décadas. (En contraste, Wonton Food tiene una base de datos de más de 10,000 frases de la fortuna.) Las frases de la fortuna de Hogyokudo son más poéticas que proféticas, aunque algunas panaderías usan frases más nuevas que dan consejos o hacen predicciones relacionadas a la actualidad, como: “Para evitar el dolor en la parte inferior de la espalda o problemas de articulaciones, adopta algunas medidas en casa como el yoga”.

Mientras investigaba los orígenes japoneses de las galletas, entre las piezas más convincentes que encontró Nakamachi estuvo una ilustración de un libro de cuentos del siglo XIX, Moshiogusa Kinsei Kidan.
Un personaje en uno de los cuentos es un aprendiz en una tienda senbei. En Japón, las galletas son llamadas, de manera variada, tsujiura senbei “galletas saladas de la fortuna”, omikuji senbei “galletas saladas de la fortuna escrita”, y suzu senbei “galletas saladas campana.”
El aprendiz parece estar asando galletas en láminas de hierro negras sobre carbón, en la misma forma en que se hacen en Hogyokudo y otras panaderías de nuestros días. Un letrero sobre él dice “tsujiura senbei” y a su lado hay cubetas llenas de pequeñas formas redondas, las propias tsujiura senbei.
El libro, la historia y la ilustración datan de 1878. Las familias de inmigrantes japoneses y chinos en California que afirman haber inventado o popularizado las galletas de la fortuna remontan la aparición de las galletas a entre 1907 y 1914.
La ilustración fue el tipo de descubrimiento que los académicos anhelan. “Es muy extraño ver una obra de arte de cómo se hace una cosa”, dijo Nakamachi.
La obra de Nakamachi, publicada en 2004 como parte de un informe de la Universidad de Kanagawa, ha sido reproducida por algunas publicaciones relacionadas con la comida en Japón.

Pero, si las galletas de la fortuna tienen origen japonés, ¿cómo se convirtieron en un pilar de los restaurantes chinos estadunidenses? Para comprender esto, Nakamachi ha hecho dos viajes a Estados Unidos, enfocándose en San Francisco y Los Ángeles, donde entrevistó a descendientes de inmigrantes japoneses y chinos que hacían galletas de la fortuna.
Entre ellas están los descendientes de Makoto Hagiwara, un inmigrante japonés que supervisó la construcción del Jardín del Té japonés en el Golden Gate Park de San Francisco en la década de 1890. A los visitantes se les servían galletas hechas por una panadería de San Francisco, Benkyodo.
Nakamachi especula que fábricas chinas empezaron a adoptar la producción de galletas durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las panaderías japonesas en toda la costa oeste cerraron cuando los estadunidenses de origen japonés fueron enviados a campos de concentración.
Wong señaló: “Los japoneses quizá las hayan inventado, pero los chinos realmente exploraron su potencial. Son parte de la cultura chino-estadunidense. Sólo sucede aquí, no en China.” Jennifer Lee
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1 comentario:

Fortunitas dijo...

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